Lo mejor: Todo
Lo Peor: Que la original es todavía mejor
Una película comercial son 24 mentiras por segundo. Tan categórica afirmación salió de la boca de Michael Haneke en el festival de Cannes, y desde luego, a juzgar por su filmografía, es algo que tiene siempre muy presente a la hora de plantear sus historias. La última de ellas, que llegará a las pantallas españolas el 4 de Julio, tiene un curioso bagaje.
Empecemos por el principio: En 1997, Haneke estrena la polémica y perturbadora Funny Games, una brutal película con una trama sencilla: dos jóvenes aparentemente amistosos aparecen en casa de un acomodado matrimonio (y su joven hijo) para pedir huevos que, aparentemente, necesita la vecina para cocinar. A partir de aquí se desencadenará una pesadilla para la familia, obligada a participar en unos macabros ‘juegos divertidos’ en los que el espectador jugará, sin saberlo, un papel más relevante que el de mero observador.
Bien, de 1997 saltamos a 2008. Resulta que, en plena fiebre de remakes made in USA al bueno de Haneke, le ofrecieron realizar uno de Funny Games, a lo que contestó que sí con dos condiciones, realizarla él y hacerla igual. ¿Igual, igual?. Sí. Igual, igual, plano por plano y frase por frase (excepto un par de mínimos detalles para situar la acción en los Estados Unidos o pulir alguna que otra situación), la película es una copia exacta de su original, cambiando sólo escenario y actores. Donde estuvieron Susane Lothar y el malogrado Ulrich Mühe como sufridos padres de familia, ahora nos encontraremos a unos oficiosos Naomi Watts y Tim Roth, y en el papel de los misteriosos jóvenes de Lacoste aficionados al golf, Michael Pitt y Brady Corbett sustituyen a Arno Frisch y Frank Giering.En el caso de los actores veteranos puede decirse que la cosa se muestra igualada, es quizá en el caso de los jóvenes donde la nueva versión se resiente un poco en comparación con la original, sobre todo en el caso de Michael Pitt, que pese a realizar una actuación más que correcta no consigue transmitir la ambigüedad y perversión llena de matices que Arno Frisch consiguió extraer de un personaje fascinante que exprimió al máximo. Y esta es la única diferencia reseñable entre ambas, pues los demás elementos como el guión o la dirección (plano a plano) o música son exactamente iguales, con todas las virtudes (muchas) y defectos (muy pocos) de la original. En la pantalla de plasma de nuevo, e igual de vigente el trasfondo de la película acerca de una sociedad cada vez más deshumanizada y violenta, en el que lo hemos visto todo, nada nos sorprende y además lo aceptamos con normalidad.
Queda para el debate la necesidad acerca de hacer otra vez una película que acaba de alcanzar su década de vida sin aportar nada nuevo. Hay un diálogo de la película, en el que Tim Roth le pregunta a Michael Pitt: ¿Por qué hacéis esto?, a lo que el perturbado joven le responde ¿Por qué no?, que podría ser usado como justificación de esta revisión de esta película que en su nueva versión se muestra igual de desagradablemente divertida. Por que de eso trata todo, de unos juegos divertidos. Pero, ¿quién juega con quién?
TRAILER: Funny Games (2008)








